Lo amaba y deseaba tanto que antes de que cerraran la perfumería del centro comercial buscaba su perfume entre las cientos de botellas, cogía un papel de muestra, lo rociaba con aquel olor secreto que tanto me obsesionaba, llegaba a casa y metía aquella muestra entre las hojas del último libro que estaba leyendo, para que todas aquellas palabras oliesen a él, y ni leyendo podía olvidarme de su olor, porque cualquier palabra olía a él, y luego olían mis sueños, y la bolsa de la universidad donde guardaba aquel libro, y el cuaderno donde dibujaba... estaba por todas partes, y eso me llenaba tanto, tantísimo... me obsesionaba de la manera más placentera que jamás podréis imaginar...
[otra vez, no..]
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MUESTAS DE CARIÑO